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Dime que estoy equivocado y me iré.

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Niégalo

Igual si te convences a ti misma de que todo lo que se te pasa por la cabeza son estupideces, igual si no le das importancia a nada de lo que pase a tu alrededor, igual si finges que no te importa nada de lo que te digan o hagan, igual así, esta vez, no sales escaldada.

Uno más que se va.

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Hace un año, nunca me habría imaginado que sería como soy ahora, que estaría en la situación en la que estoy ahora. Y mucho menos, todo lo que he conseguido. Durante el 2012 he aprendido muchas cosas, he sabido diferenciar a las personas que estarán ahí de forma pasajera, las que demuestran poco, y por otro lado a las que estarán ahí hoy y siempre. He aprendido que la familia siempre te sacará una sonrisa, que nadie, salvo tu familia, debe ser indispensable e irreemplazable en nuestras vidas. He aprendido que no hay por qué necesitar a nadie que no te necesite a ti. Ni poner el bienestar de nadie, salvo que sea tu familia, por delante del tuyo mismo. He aprendido que, muy lejos de lo que mi mente inocente pensaba, el amor no es perfecto, y mucho menos fácil. Pero también he aprendido que, para mi desgracia o para mi fortuna, me encanta esa dificultad y esa imperfección que conlleva ese sentimiento. Este año muchas personas se han convertido en recuerdos, la mayoría en b...

Palabras

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Las palabras son un instrumento de engaño o intento de convicción. Realmente, no son más que una unión lógica de letras, basada en unas reglas gramáticas específicas. Más allá de eso, mientras lo que expresen no pueda ser llevado a la realidad, ¿qué son más que mentiras? Las palabras son en sí vacías, carecen de significado moral, de realidad. El ser humano puede decir cientos de palabras, hacer cientos de promesas. Las podrá decir con la mayor convicción que haya en su interior, sin embargo nunca, jamás, podrá asegurar que todas las palabras y promesas algún día serán ciertas. Por eso, el ser humano debería aprender a callar, y empezar a actuar.  Demostrar y después, una vez que has hecho lo que pretendías, lo que tenías en mente, solo entonces corrobora con palabras tus actos. Así, también evitas generar decepciones en las personas que quieres. Soy de la opinión de que hablar no merece la pena. Sin embargo pienso que un gesto, una mirada, una caricia, un detalle hacia...

Just one more time.

Mírame una vez más, a los ojos, directamente. Diciendo todo sin hablar. Sin apenas pestañear. Segundo a segundo. En el fondo sabes lo que estás logrando, mirada a mirada. Muy en el fondo lo sabes, y por eso lo haces. Abrázame por detrás una vez más, por la cintura. Con fuerza, pero con la fuerza justa. Como tú abrazas. Sabes lo que produce, y por eso lo haces. Pues si lo sabes, no dejes de hacerlo, que quiero ver qué pasa.

A rush, a chill

Desconociendo lo que se te viene encima, caminas recto. Siempre hacia arriba. Una ráfaga de frío viento te golpea, y la fría lluvia te salpica la cara. Pero ya no es la misma ráfaga, ni tampoco la misma lluvia, ni tampoco te produce lo mismo. Aunque sí que son las mismas nubes. Te secas la cara, te acomodas el gorro y el abrigo y sigues. Sigues caminando, siempre hacia adelante, siempre hacia arriba. Contra el viento, contra ti misma. Ahora tú tienes el control. Vuelves a tener el control de tu persona.

Deja que fluya

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Como el viento, o la lluvia. ¿Y qué más da? ¿Para qué preocuparse? Las personas no deberíamos amargarnos por lo que nos ocurre a lo largo de nuestra vida, por muy malo que sea. No nos servirá de nada pensar y pensar en  los fallos cometidos. Por mucho que nos torturemos pensando en lo mal que actuamos, por mucho que pensemos en lo que habría pasado si hubiéramos actuado de otra manera, es imposible cambiar el pasado. Tampoco pienses demasiado en el futuro, porque todo está escrito. Cuando algo está destinado a pasar, pasará. Sea hoy o dentro de una década, pero acabará pasando. Quieras o no. Estés decidido a ello o no. Lo esperes o no. A su vez, por mucho que quieras que pase algo, si esto no tiene que pasar, no pasará. Por mucho que insistas, por mucho que lo desees o por mucho que lo fuerces. Y aunque el destino está escrito, siempre puedes darle un empujoncito. Puedes cambiar o decidir tu futuro porque, solo en parte, está en tus manos. Lo que no se podrá cambiar nunca e...